Las bombillas halógenas desaparecerán de Europa

Desde el día 1 del pasado mes de septiembre, está prohibida la venta de bombillas halógenas en la Unión Europa. Se jubilan. Se quiere acabar con el eterno stock para empezar a substituirlas por bombillas más eficientes. Te contamos los detalles en las noticias inmobiliarias de Api.cat

bombillas halógenas

Se prohibe la venta de bombillas halógenas en la Unión Europa

Desde el pasado 1 de septiembre se prohíbe la comercialización de las bombillas halógenas menos eficientes en toda la UE, aunque se permitirá a los comercios y almacenistas vender el stock existente hasta el 1 de septiembre de 2018. Casi dos años de prórroga, que también son necesarios para que la industria busque la alternativa a un tipo de luces halógenas en particular, que aún no tienen tecnología sustitutiva.

Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Iluminación, la venta de lámparas halógenas en la actualidad ya supone menos del 10% del total, por lo que confían en cumplir los plazos para su eliminación del mapa comercial en la UE a favor del desarrollo de tecnologías más eficientes, fundamentalmente las bombillas LED, que ya suponen más del 50 % de las ventas.

Objetivo: reducir el consumo de energía

El objetivo de esta prohibición es ahorrar en el consumo de energía, ya que la diferencia es muy considerable: sustituir una lámpara halógena por una de tecnología LED supone un ahorro del 80% de su consumo eléctrico.

No obstante, el precio de las luces LED es el principal escollo para impulsar la sustitución masiva de un modelo de luces por otro: cuestan el doble o el triple que una  bombilla incandescente. Pero si tenemos en cuenta que la inversión se recupera al cabo de 1 o 2 años y que su vida útil es mucho más larga (algunas alcanzan las 50.000 horas frente a las 3.000 de las halógenas), se evidencia que no son caras.

Además, a lo largo de su vida útil, cada bombilla LED ahorra entre 115  y 120 euros por cada foco halógeno sustituido. Y eso, sin contar el importante ahorro en emisiones de CO2.

La medida no piensa solo en los hogares particulares, si no en los miles de bombillas utilizadas en los edificios y administraciones públicas, que serán los primeros que deberán cumplir a rajatabla la nueva normativa.

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