Las ciudades del futuro pasan por la arquitectura verde y sostenible

Las ciudades del futuro pasan por la arquitectura verde y sostenible
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La necesidad de encontrar formas de vida más sostenibles en las ciudades no es una broma, es una necesidad imperiosa si queremos que sigan existiendo como tal. Muchas películas de ciencia ficción han intentado predecir cómo serán las ciudades del futuro, sin embargo el futuro depende del presente y está en nuestras manos.

Según el informe de Naciones Unidas ‘World Population Prospect’ se prevé que para el 2050 la población mundial alcance los 9.600 millones de personas, 2.400 millones más que actualmente. ¿Realmente crees que el Planeta Tierra soportará esta cantidad de población al ritmo actual de consumo de recursos naturales y contaminación?

Para el prestigioso grupo Arup, la consultora de ingeniería internacional que está detrás del Garden Bridge de Londres, la solución pasa por crear ciudades verdes, construidas según la lógica de la naturaleza y que puedan combatir el cambio climático y la escasez de recursos.

En su informe ‘Cities Alive’, Arup habla de ciudades ‘resilentes’, capaces de sobreponerse a las adversidades climáticas mediante un sistema donde tecnología y naturaleza se unirán para crear grandes redes de espacios verdes e inteligentes.Es decir, el máximo desarrollo de la arquitectura verde urbana.

¿Cómo? con soluciones tan novedosas como por ejemplo, la agricultura vertical, es decir, cultivar a gran escala, aprovechando los techos y fachadas de edificios urbanos para optimizar los recursos y afrontar la escasez de áreas de cultivo. Una idea que comparte la filosofía de funcionamiento de los jardines verticales.

Los transportes públicos deberán progresar hasta ser completamente ecológicos y automatizados para reducir emisiones de CO2, ruido y congestión en los núcleos urbanos.

También apuestan por un aumento considerable de zonas verdes, que se integrarán al medio urbano para proporcionar auténticos oasis de descanso, salud y naturaleza para sus habitantes. Y las carreteras podrían ser subterráneas, como ya ha pasado con transportes como el metro, con el objetivo de reducir la contaminación y ganar espacio para la libre movilidad de las personas en la superficie.

Por otro lado, el informe de Arup se preocupa por aquellas ciudades que sufrirán el impacto del aumento del nivel del mar, como consecuencia del cambio climático. Problema para el que propone substituir el asfalto y el hormigón por materiales más permeables y más espacios verdes que ayuden a absorber el agua y moderar su curso tras una inundación. ¿Te imaginas todo esto en Barcelona?

Tienen otras medidas previstas como instalar sistemas para recoger el agua de la lluvia en los edificios, implementar paneles solares a gran escala o utilizar tecnología de bioluminiscencia para que sean los mismos árboles y suelos los que generen luz por la noche, y así ahorrar en alumbrado público.

Y todo esto se traduce no sólo en una mejora medioambiental, si no también en una mejora de la salud pública en general. Un entorno natural mejora el bienestar de las personas y esto se traduce a largo plazo en una reducción de la factura sanitaria.

‘Cities Alive’ es, en definitiva, un informe con una gran cantidad de propuestas futuristas que de llevarse a cabo, quizás tengamos más motivos para la esperanza.

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Foto 1: Arup
Foto 2: Pinterest

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