Emanciparse en España, una misión imposible

Emanciparse en España, una misión imposible
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En España, ser joven y emanciparse es cada vez más complicado, por no decir una misión imposible. Las dificultades para encontrar un trabajo más o menos estable y bien remunerado generan un círculo vicioso que tiene consecuencias sociales y económicas, como por ejemplo, la edad en que los jóvenes pueden permitirse emanciparse de sus padres. Te lo explicamos en api.cat

Según los datos que el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE) ha publicado sobre el 1r trimestre del 2014, los jóvenes deberían destinar el 61,5% de su salario para poder adquirir una vivienda en propiedad.

Dicho de otra manera, los jóvenes españoles deberían cobrar un 105,14% más de lo que cobran ahora para poder acceder a viviendas en propiedad de más de 48,7 metros cuadrados, que es la superficie máxima a la que pueden aspirar en las actuales condiciones y con muchas dificultades.

Estas cifras espeluznantes son el resultado de una cadena de causa- efecto,  no hay más que pensar en estas otras cifras para entenderlo: en España hay un 55% de paro juvenil; solo el 38,8% de las personas ocupadas de menos de 30 años lleva más de tres años en la misma empresa; la tasa de temporalidad ha aumentado del 46,6% al 49,6% en un año y apenas existen ayudas al alquiler para jóvenes.

Con esta realidad, ¿cómo van los jóvenes españoles a emanciparse? Pero la gravedad de estas cifras no solo afecta en la edad en que lo jóvenes se van de casa de sus padres, si no que las consecuencias van más allá. Emanciparse tarde implica retrasar otras fases de la vida como vivir en pareja, formar una familia, obtener ahorros y realizarse profesionalmente. Si para la generación anterior, es decir, los padres de los actuales jóvenes que hoy tienen entre 25 y 35 años, lo normal era salir de casa de los padres y formar una familia entre los 20 y los 25 años, hoy se está formando una generación de padres mayores, con escasos ahorros y con poca estabilidad laboral y financiera, que sigue necesitando el apoyo de sus padres para poder compaginar su vida laboral y profesional.

Sentimos pintar una situación tan poco esperanzadora pero según las cifras y  a diferencia de otros países europeos, la juventud española vive una especie de condena con pocas perspectivas de cambio a corto plazo.

Foto: Consejo de la juventud de España

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